Los Primeros Días es una película sobre esos cuatro rostros, sobre la fugacidad de su belleza, sobre ese momento de la vida en el que pensar, hablar y arder son una misma cosa.
Durante dos años Juan Rayos documenta el proceso de diálogos, batallas, ensayos y viajes, que comienza balbuceando y acaba convirtiéndose en Materia Prima, una pieza escénica de La tristura, que transforma la mirada de estos cuatro niños y que acaba llevándolos de gira por España, Brasil o Polonia.